Quien dice que la familia perfecta no existe, claramente no conoce a los Sinclair. Todos ellos y sus vidas emanan perfección. El patriarca perfecto, las hijas perfectas, los nietos perfectos, la genética perfecta, las casas perfectas, las cuentas de bancos perfectas, los veranos perfectos en una isla perfectamente privada y sobre toda esa dicha de perfección, como si fuera la cereza de cualquier pastel se encuentran los secretos perfectos.